Se va a cumplir un año de la guerra de Ucrania y la ayuda humanitaria sigue llegando a su población, pero ya más "selectiva" porque sus prioridades han cambiado.

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Y es que ya no necesitan un kilo de comida o una prenda de abrigo, sino grupos electrógenos, ecógrafos, torniquetes, baterías, motosierras o, incluso, artículos de ortopedia.Lo saben muy bien María, Pedro y Eduardo, tres "solidarios" que desde Torrelodones (Madrid) y "codo con codo" con la ONG con base en Ucrania I Can You Can están ayudando al pueblo ucraniano desde el principio del conflicto bélico.Fue Pedro a quien en marzo del pasado año, apenas diez días después de que Rusia atacara a Ucrania, se le removió todo. Vio cómo la gente huía a la frontera y dormía en la calle a varios grados bajo cero. Pensó que tenía que hacer algo, relata a EFE.Ya está jubilado, pero trabajó en un sector que le permitió tener hasta 4.000 contactos en su móvil. A todos ellos les pidió colaboración. Y en su mayoría respondieron de forma positiva. Como lo hizo María, desde el principio en esta "misión".Pedro también sabía que un amigo había comprado una furgoneta en una subasta de Correos y, con la colaboración del Ayuntamiento de Torrelodones, consiguieron recaudar dinero para adquirir lo que pedían desde Ucrania -ropa técnica para la gente que combatía y de invierno para los refugiados, sobre todo-, para después llevarlo hasta la frontera de Polonia.

 

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ACOGEDORES Y ACOGIDOSPero no querían volver "de vacío". Los vehículos que habían transportado toneladas de ayuda humanitaria retornaron con familias ucranianas -formadas fundamentalmente por mujeres, niños y ancianos- que fueron acogidas por otras de Torrelodones y poblaciones cercanas.Hasta un total de 40 ucranianos fueron acogidos en esta iniciativa, pero, como cuentan Pedro y María, ninguno llegó a España sin que antes no se hubiera buscado a sus "acogedores".Prácticamente todos han vuelto a su país. Y es que a medida que Ucrania iba recuperando territorio a la invasión rusa, los deseos de volver a casa se acrecentaban. Y volvieron.

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EL PERIPLO DEL "PEGASÍN"Eduardo también está jubilado. Es licenciado en Educación Física y su promoción ha respondido a su llamamiento a la solidaridad con Ucrania desde que este pasado mes de diciembre, tras la típica comida de Navidad con amigos del barrio, decidiera que podía hacer algo por el pueblo ucraniano.Y pensó en un frutero que se iba a jubilar y que desde hace años tenía un camión parado. Eduardo se lo compró "muy baratito", le hizo las reparaciones convenientes y lo fueron llenando de cosas como prendas de invierno, medicamentos, artículos de ortopedia, sillas de ruedas....María apodó "Pegasín" al camión y con él pasó a Ucrania desde Cracovia no sin antes sufrir varias vicisitudes, entre ellas que se rompiera el embrague del vehículo.Pero llegó a su destino: la iglesia del padre Yuri, en Ivano-Frankivsk, en cuyo sótano se está construyendo un hospital.En total, esta fundación con base en Torrelodones, en la que colaboran de forma activa 14 personas, ha llevado hasta allí casi 6 toneladas de ayuda humanitaria, además de otros envíos mas pequeños de los que se ha hecho cargo María.

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LAS NUEVAS NECESIDADESEstos tres "solidarios" han visto cómo van cambiando las necesidades de la población ucraniana. Y han tenido encargos especiales, como ecógrafos. Aunque han mirado en sociedades médicas y hospitales, no ha habido manera de conseguirlos."Si alguien nos dice dónde comprarlos, si saben de alguno descatalogado pero que funcione....", ruegan conscientes de que son productos muy caros.Pero creen que puede haber "cosas de segunda mano" que podrían comprar. "Nos gustaría comprar una y que nos donen cinco", dice Pedro.En sus viajes a Ucrania para entregar el material donado han comprobado que la población civil ya no necesita tanto los alimentos.De hecho, fueron testigos de cómo las mujeres elaboran en sótanos alimentos deshidratados, de los que come la tropa y parte de la población. Pero para los más pequeños aún son necesarias las papillas y otros alimentos infantiles.María, Pedro y Eduardo son críticos con lo que está pasando. Creen que la ayuda internacional (institucional, por así decirlo) solo va destinada al frente, mientras que la población civil "está abandonada a su suerte" si no fuera por iniciativas privadas como la de estas tres personas.Ponen ejemplos de las prioridades actuales. "Ahora necesitan muchos generadores de luz -recuerdan-. Tenemos uno en Torrelodones donado por la Fundación Madrina esperando a que compremos el camión", dice Eduardo, quien suplica ayuda económica para poder adquirirlo porque ese generador irá a un hospital de Kiev".

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BATERÍAS, EQUIPACIONES DE BALONMANO, LINTERNAS LED, TORNIQUETES..En suma, son peticiones muy específicas. La noche anterior a la entrevista con EFE a María le pidieron baterías de 75 a 120 amperios. ¿Por qué? "Porque los generadores por la noche hacen mucho ruido y desprenden calor. Los drones los detectan y la población civil no los ponen por miedo a que les bombardeen". Con esas baterías pueden evitar el ruido, explica María.A María también le ha sorprendido otra petición, la de motosierras. Indagó y constató que se han abierto los permisos para talar árboles y hacer leña para calentarse.Otra petición "muy tasada" es la de torniquetes, pero unos especiales, los CAT GEN 7, los mejores para cortar las hemorragias cuando hay un bombardeo, pero cada uno cuesta 42 euros."La idea es seguir mandando camiones y siempre donarlos allí una vez descargada la ayuda", resalta Eduardo, convencido de que "volver a España con un camión vacío es absurdo".Y hace un llamamiento para que quien tenga un camión, un todoterreno o una furgoneta en desuso lo venda a esta ONG. O "si nos lo regalan, mejor".oRecuerdan que los camiones con ayuda solo pueden entrar a Ucrania de la mano de una ONG y subrayan que ellos mismos han viajado hasta la ciudad donde el padre Yuri está construyendo el hospital y han constatado que efectivamente es así. Y recalcan que en este caso prefieren que la ayuda que llegue de España o de otros países incluya, si puede ser, ecógrafos, baterías, generadores...

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PRÓTESIS EN ORIGEN PARA EVITAR A REVICTIMIZACIÓNCuentan María, Pedro y Eduardo que hay muchas personas, especialmente niños, que han perdido un miembro o parte de él por los bombardeos. Necesitan una prótesis y en ocasiones les llevan a Estados Unidos para implantárselas.Además de caro, esto supone una "revictimización" por cuanto están alejados de sus familias mucho tiempo.Así que María, Pedro y Eduardo hacen un llamamiento para que alguna empresa española del sector de la ortopedia se instale en Ucrania. Incluso para fabricar estos productos. Si hay algún interesado, puede llamarles. Que les llamen también los parques de bomberos o servicios de emergencias que tengan intención de 'achatarrar' sus vehículos. Aún pueden ser útiles en Ucrania.